
Estoy parada viendo cómo se va, miro su espalda, sus pies apuran el paso. Camina adelante mío sin mirar atrás. Sin mirarme a mí. Me he arrepentido casi al instante de decirle: hoy no quiero hablar, tampoco mañana. Él ha apurado el paso, ha bajado los hombros. He quedado sola, inmóvil viendo como se aleja, una lágrima que no quiere caer, como duele sentirla en la cara, la vista se cubre de agua. Quiero correr y alcanzarlo, pero me ahogo, aún no he aprendido a nadar. Y sólo yo puedo entender el poder de esa imagen. Yo, viendo cómo te alejas.
1 comentario:
A veces nos pasa eso... tenemos que dejar ir al otro... para luego verlo volver...
Besos Violeta!!!!
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