Suena el gallo cantor (despertador). Sofia no se mueve, abre los ojos y se tapa la cara con la colcha. Es rasposa. Pero le agrada sentir algo... todavía, aunque sea de algo que no tiene vida. Se sienta al borde de la cama y la cabeza se le hace insoportablemente pesada. El estómago esta vacío, alguna vez fue como su corazón. Y los ataques le dejaron una gastritis crónica, incurable. Pero Sofia no es la misma, ha crecido, se ha endurecido... que tal vez sea lo mismo. Felizmente y tal vez sea una especie de milagro, no ha perdido la ternura. Sofia, dime... ¿Cuantas veces se puede comenzar de nuevo?
SOFIA
(a si misma, susurrando)
Setenta veces siete, querida.
(a si misma, susurrando)
Setenta veces siete, querida.
